
En voz del Cronista
Lic. José Luis Islas Pacheco,
Cronista Municipal Vitalicio.
Programa Radiofónico “La diferencia informativa”. Amor 101.
Miércoles 1 de septiembre de 2021.
Los antecedentes de Empalme, Sonora datan de 1779, en que el gobernador Pedro Corbalán informó al Virrey de la Nueva España sobre la llegada de familias catalanas al puerto de Guaymas. La historia registra que entre 1780 y 1795 se establecieron asentamientos humanos al sur de Empalme, específicamente sobre la playa de “los dolores”, cerca al Morrito; y documentos de 1825, 1827 y 1832 mencionan al “Cochórit”, como uno de los seis ranchos pertenecientes a la parroquia de Guaymas. La congregación del “Cochórit” y sus vecinos fueron consultados por el Estado sobre su adjudicación al gobierno. Material histórico como monedas atestiguan que, en 1835, hubo gente dedicada al negocio ilícito de la falsificación de monedas de cuartillas de real. En 1846 las huertas del “Cochorit” quedaron bajo la jurisdicción de la Villa de San José de Guaymas.
En aquella gran extensión de tierra estéril, hostil a toda vegetación, cuyas orillas desiertas adornaba el mar con sus espumas, los yaquis no estorbaron en la fundación de La ponzoña o Kilómetro 9. En dicho campamento, pulularon trabajadores chinos, rusos y mexicanos, contratados por el Southern Pacific Company, quien compró a la Richardson Construction Company la concesión que había obtenido en noviembre de 1904, para la construcción de un ferrocarril que, saliendo del puerto de Guaymas, siguiera el curso del río Yaqui y pasando por el mineral de la Dura, llegara a Tónichi o un punto cercano al distrito de Sahuaripa. Posteriormente “The Cananea Yaqui River & Pacific Railroad Company” contrató como su representante a Davis Richardson. Este fue el encargado de pedir la concesión para construir el camino de hierro hasta Guadalajara.
El cambio de ruta del antiguo Ferrocarril de Sonora, convertido en Ferrocarril Cananea, Río Yaqui y Pacífico, trajo consigo la formación de un empalme de vías, “junction” y, dos años después, en ese lugar ribereño del Mar de Cortés, nace el asentamiento humano que conocemos como Empalme, Sonora.
Desde 1907 se empieza a erigir la población, edificada con singular arquitectura y, casi toda, de material de madera. Se construye la “casa redonda” y el tinaco en la plaza. Con ella se tienden simultáneas la infraestructura urbana, el hospital y lo que por mucho tiempo fue la vida de sus habitantes: los Talleres Generales del Ferrocarril.
Empalme acumula un sin fin de anécdotas, historias, acontecimientos cívicos, culturales, sociales y deportivos. Habita en ella gente calurosa que vive del recuerdo y que por muchos años trabajó entre vías, máquinas y el aceite; que acuñó el carácter fuerte de un pueblo con más de 116 años de puritita vida.
¡Que viva México, que viva Empalme, Sonora!
